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<journal-title>Open Library of Humanities</journal-title>
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<subject>Colonialities in dispute: discourses on colonialism and race in the spanish state</subject>
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<article-title>Huellas del Trauma Colonial Roman&#237;-Gitano en Espa&#241;a (1499&#8211;1978): Narrativas de Recuperaci&#243;n y Reparaci&#243;n de un Pueblo con Historia(-s)</article-title>
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<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-5621-8576</contrib-id>
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<surname>Peri&#225;&#241;ez-Bola&#241;o</surname>
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<email>iperianez1@us.es</email>
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<aff id="aff-1"><label>1</label>Universidad de Sevilla, Espan&#771;a</aff>
<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub" iso-8601-date="2021-02-01">
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<license-p>This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution 4.0 International License (CC-BY 4.0), which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited. See <uri xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/</uri>.</license-p>
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<abstract>
<p>The constant colonial intervention on Roma bodies, practices and knowledge in the Spanish nation-state has been incardinated from 1499 to the present day in a specific type of racism: anti-Gypsyism or anti-Roma racism. Although denied, undervalued or hidden by historiography, institutions, academies and the state educational system alike, the tracing of its ideological, normative and historical constants for almost 600 years allows us to verify and locate specific formations of colonialism and coloniality, and situate racism, patriarchalism and capitalism within their modern contexts. In turn, these forms of violence not only show the traces of Roma colonial trauma, but also point to the persistence of vernacular strategies of resistance and re-existence for the physical-corporal, ontological-cultural, historical, and the safeguarding of identity. This text, therefore, collaborates in the emergence of Roma recovery, recognition, justice and reparation narratives, whose memories, knowledge and historical practices are inseparable from our present realities. To investigate these processes, we examine the historical period between 1499 and 1978 in the Spanish nation-state, while both dates refer to the first and the last of over 250 anti-Gypsy regulations and laws.</p>
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<title>Prefacio. Somos, Sentimos, Existimos: &#161;Opre Roma!</title>
<disp-quote>
<p>Aunque es reciente mi carn&#233;: yo nac&#237; hace milenios (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Heredia-Maya, 2013: 49</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>La emergencia de las incipientes organizaciones roman&#237;es surgidas en los a&#241;os 60 del siglo XX cristaliza en el I Congreso Internacional Roman&#237;, celebrado en Londres el 8 de abril de 1971 (<xref ref-type="bibr" rid="B43">Puxon, 1971</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B44">2000</xref>). A partir de este momento se suceder&#225;n de forma ininterrumpida los encuentros y acuerdos<xref ref-type="fn" rid="n1">1</xref> para la consolidaci&#243;n de una <italic>consciencia ampliada</italic> que permitir&#225; no solo consensuar nuestras correspondencias ontol&#243;gica-culturales, epist&#233;micas e hist&#243;ricas, sino a su vez, detectar y rastrear las <italic>huellas del trauma colonial roman&#237;</italic> en cada caso. Si traemos una relaci&#243;n destacada de los convenios y los re-conocimientos alcanzados desde 1971, estos pueden recogerse en los siguientes: Recuperaci&#243;n del endo&#769;nimo com&#250;n Rom/Roma. La asunci&#243;n y configuraci&#243;n del Romanes como lengua com&#250;n y plural de las identidades roman&#237;es. La presentaci&#243;n y confirmaci&#243;n del himno &#161;Djelem, Djelem!/&#161;Anduve, Anduve!, compuesto por Jarko Jovanovic para hacer sonar y no olvidar el genocidio cometido contra el Pueblo Roma antes y durante la Segunda Guerra Mundial; nombrada Samudaripen en Romanes (asesinato en masa), conmemorado cada 2 de Agosto como el Di&#769;a Internacional en Memoria de las V&#237;ctimas del Samudaripen. Asimismo, se adopta la bandera roman&#237;, dispuesta en dos franjas horizontales; la inferior de color verde para simbolizar los caminos y campos andados, la superior del color azul del cielo, techo de la Kher/e (casa, hogar) com&#250;n de los roman&#237;es. Ambas franjas est&#225;n acompa&#241;adas por lo que parece y es, aunque es m&#225;s de lo que aparece, una rueda de carro con 16 radios que representa el nomadismo, la Mestip&#233;n (la Libertad), las formas de vida roman&#237;es antes de las sedentarizaciones forzosas acometidas por los estados-naci&#243;n modernos. En el IV Congreso (Serock, Polonia, 1990), se acuerda conmemorar el 8 de Abril como D&#237;a Internacional del Pueblo Roma. Un paso m&#225;s en este caminar se&#241;ala el alcance y la significaci&#243;n que adquiere para la auto-representaci&#243;n pol&#237;tica el V Congreso Internacional Roman&#237; (Praga, 2000). En este caso, porque se suma y consolida con las anteriores la re(-i-)vindicaci&#243;n del Pueblo Rom/Roma a ser considerado y re-conocido como una naci&#243;n sin estado ni pretensiones de tenerlo; una naci&#243;n plural, singular en su pluriversidad (<xref ref-type="bibr" rid="B49">Santos, 2019</xref>), sin reclamo territorial ni asumida de las delimitaciones y violencias construidas y provocadas por las fronteras moderno-coloniales.</p>
<p>Junto a estos procesos anteriores es recurrente para el rastreo de la huella las correspondencias y persistencias ontol&#243;gico-culturales e hist&#243;ricas entre el Pueblo Roma y La India, tenidas en cuentas desde 1971 y consolidadas a partir del III Congreso de Gotinga (Alemania, 1981). Pueden mostrarse aqu&#237; algunos de esos consensos que se han ido re-afirmando, profundizando, investigando y afianzando en los movimientos y agentes sociales, pol&#237;ticos, culturales, universitarios y comunitarios roman&#237;es. Entre ellas, las nuevas v&#237;as de estudio sobre el origen indio del Pueblo Roma, as&#237; como el rastreo de las distintas di&#225;sporas acontecidas desde la expulsi&#243;n de La India a partir del siglo XI, ambas consistentes en la emergencia de la temporalidad y la historia roman&#237;. En este caso, tomando la propuesta de Ian Hancock (<xref ref-type="bibr" rid="B20">2005: 2&#8211;15</xref>) y Sarah Carmona (<xref ref-type="bibr" rid="B6">2013: 321&#8211;325</xref>), aquellas pueden resumirse en las siguientes; &#8216;Teljaripe&#8217; (el inicio) o el comienzo, &#8216;el momento fundador&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Carmona, 2013: 321</xref>); &#8216;Nakhipe&#8217; (la marcha), referida a la persistencia roman&#237; en Asia, as&#237; como a las di&#225;sporas que desde aqu&#237; y en diferentes momentos hist&#243;ricos se suceden de camino a Europa; &#8216;Aresipe&#8217; (la llegada, siglo XI), que se&#241;ala expl&#237;citamente la entrada del Pueblo Roma en Bizancio (<xref ref-type="bibr" rid="B20">Hancock, 2005: 14</xref>), en lo que hoy es Grecia; y &#8216;Buxljaripe&#8217; (el despliegue), para constatar la presencia roman&#237; en todo el territorio europeo, desde principios del siglo XV. Junto a este inter&#233;s, otra de las correspondencias indica el origen S&#225;nscrito del Romanes, as&#237; como las similitudes existentes con otras lenguas localizadas en el noroeste del pa&#237;s asi&#225;tico (<xref ref-type="bibr" rid="B21">Hancock, 2008</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B28">Lee, 2005</xref>). Asimismo, por no extendernos en estas conexiones, otro suceso significativo es el acuerdo alcanzado en el I Congreso para completar la bandera roman&#237;. A petici&#243;n del representante del Gobierno de La India, y de com&#250;n acuerdo, se decide colocar la rueda de 16 radios como signo y s&#237;mbolo de v&#237;nculo expl&#237;cito con la rueda de 24 radios que aparece en el centro de la bandera de La India. Los 24 radios expresan las 24 horas del d&#237;a. La rueda de 24 radios representa el <italic>Dharma Chacra</italic>, la Justicia en la sabidur&#237;a hind&#250;. La rueda roman&#237; de 16 radios es su <italic>phen</italic> (su hermana), re-encontrada tras siglos de separaci&#243;n, retornada y recuperada en sus contenidos ontol&#243;gicos de Justicia y Libertad. Las conectividades entre ambas son tan profundas y de ra&#237;z, que inciden incluso en cuestiones que afectan directamente a la recuperaci&#243;n, a la reparaci&#243;n y al re-conocimiento ontol&#243;gico-cultural e hist&#243;rico de c&#243;mo nos nombramos a nosotras mismas o c&#243;mo nos han nombrado otros:</p>
<disp-quote>
<p>La palabra original (endo&#769;nima) &#8216;Roma&#8217; significa seres humanos y engloba las variables: Rom (hombre) y Romni (mujer). Se trata de una palabra del idioma Romani&#769;, de rai&#769;z Indo-Aria [&#8230;]. La palabra &#8216;Roma&#8217; es una evoluci&#243;n europea de la palabra &#8216;Dhoma&#8217; usada por la di&#225;spora Romani&#769; asentada en la antigua Persia antes de entrar en Europa (s. XI), conocida como comunidad &#8216;Dhomari&#8217;. La palabra &#8216;Dhoma&#8217; es una derivaci&#243;n de la palabra en s&#225;nscrito &#8216;Dharma&#8217; y ma&#769;s concretamente de la adaptaci&#243;n de este te&#769;rmino al bengal&#237; &#8216;Dhorm&#8217;. De acuerdo al texto sagrado A&#769;tharva veda&#769; (I milenio a. C.), el &#8216;Dharma&#8217; es la virtud humana ligada a un buen prop&#243;sito de vida que conecta con el orden eterno que hace posible la vida y el universo (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Cort&#233;s, 2019: 11</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Estas localizaciones se&#241;alan que los cuerpos y los saberes roman&#237;es no somos objetos, recipientes pasivos que acumulan y callan sin m&#225;s las violencias, los silencios, los borrados o los intentos de supresi&#243;n continuados. Que no hayan sido re-conocidas por la &#8216;biblioteca colonial&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B38">Mudimbe, 1988: 188&#8211;206</xref>), que no se encuentren contenidas en los t&#233;rminos del discurso cient&#237;fico, acad&#233;mico y de las instituciones pol&#237;ticas no significa que no sean existentes. Que la modernidad nos niegue desde la exterioridad la posibilidad ontol&#243;gica (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Fanon, 2009</xref>) no implica que no sepamos de nuestras pertenencias y memorias, de nuestros cuerpos e historias, por muy poderosas que sean las narrativas, los impactos, las ignorancias y las representaciones de la supresi&#243;n. Seg&#250;n nuestras experiencias, conocimientos y convivencias somos conscientes de que en nuestros cuerpos, saberes y pr&#225;cticas son visibles las marcas heredadas de la modernidad; porque han sido y son reales, vividas y transmitidas inter-generacionalmente en nuestras familias. Son habladas, son lloradas, son (in-)digeridas, son cantadas y bailadas, son escritas, son resistidas y re-existentes. Somos conscientes de la huella y del trauma colonial, y lo somos, entre otras, porque sentimos, con-vivimos y expresamos la Romanipen (ontolog&#237;a-cultural e identidad roman&#237;, gitanidad) en su pluralidad identitaria. Ambas localizaciones nos permiten re-conocernos en la diversidad intracultural (Cal&#233;s, Kalderash, Manush, Travellers, Sintis, entre otros), por lo que es complejo admitir que existe una <italic>con(-s-)ciencia debilitada</italic> de nuestras realidades hist&#243;ricas y presentes: Lo que no es &#243;bice para expresar las distintas dificultades que nos encontramos para rastrear en su completud algunas de las supresiones provocadas por el continuo y espec&#237;fico golpeo de la violencia moderno/colonial contra el Pueblo Roma/Gitano. A&#250;n as&#237;, es re-conocido que nuestra ontolog&#237;a-cultural, nuestras genealog&#237;as interfamiliares, nuestras experiencias hist&#243;ricas, nuestros saberes vern&#225;culos y sus resignificaciones son existentes, re-existentes y consistentes en el contacto y encuentro continuado con otras racionalidades y temporalidades, con otras formaciones socio-hist&#243;ricas.</p>
</sec>
<sec>
<title>Introducci&#243;n. Huellas, Traumas y Memorias</title>
<p>De entre estos contactos y (des-)encuentros en el caminar, en el estar, en el saber y en el sentir del Pueblo Roma desde la llegada a Europa en el siglo XI y, para nuestro caso, a Espa&#241;a en el siglo XV, este texto recoge aquellos procesos y relaciones que contienen las marcas y las cicatrices, las violencias y las resistencias m&#225;s significativas que implican a la huella del trauma colonial roman&#237; en el estado-naci&#243;n espa&#241;ol desde 1499 hasta 1978; fechas que se&#241;alan la primera y la &#250;ltima normativa de las m&#225;s de 250 promulgadas de forma expl&#237;cita contra el Pueblo y la Cultura Roma. La amplitud del periodo y la profusi&#243;n legislativa muestra que existe una genealog&#237;a hist&#243;rica e ideol&#243;gica en los discursos, las mentalidades, las representaciones y las pr&#225;cticas antigitanas, continuadas e ininterrumpidas durante casi 600 a&#241;os y, por tanto, que es posible rastrear en este periodo las persistencias y transformaciones del antigitanismo institucional, normativo y cotidiano en sus concreciones locales. Una segunda, se&#241;ala el protagonismo de las resistencias y las (re-)existencias de las familias gitanas que enfrentaron y afrontaron las m&#250;ltiples opresiones y violencias soportadas durante estos siglos. Para situar y dilucidar estas trayectorias acudimos a tres procesos hist&#243;ricos que, por su relevancia y significaci&#243;n, dan cuenta de c&#243;mo se originaron, consolidaron y re-significaron tanto el antigitanismo como las estrategias roman&#237;es para abordarlas y sortearlas. En este caso, atendiendo a: El origen del antigitanismo en Espa&#241;a (1499). El primer genocidio planificado por un estado-naci&#243;n moderno (1749&#8211;1783), conocido como &#8216;La Gran Redada&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B18">G&#243;mez, 1993</xref>) o &#8216;Proyecto de exterminio contra gitanos&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B33">Mart&#237;nez, 2014</xref>). Y, por &#250;ltimo, el inicio de la democracia en 1978, fecha que se&#241;ala el protagonismo y la re-existencia de nuestras y nuestros mayores en la eliminaci&#243;n de la &#250;ltima ley antigitana oficial; no del antigitanismo, persistente en la actualidad con nuevas caras, discursos y pr&#225;cticas que para ser re-conocidas en su re-significaci&#243;n presente han de acudir a sus anclajes y desarrollos hist&#243;ricos e ideol&#243;gicos. Para entender estas &#250;ltimas hay que re-conocer aquellas primeras, y de estas quisi&#233;ramos conversar.</p>
<p>En este sentido, para cada periodo y sus regulaciones son permanentes el tratamiento de relevancias tales como: la cuesti&#243;n nominal de nombrarnos y auto-representarnos como Rom/Roma o como Gitanos, que en este caso convive durante cuatro siglos con las normativas para prohibir y eliminar el vocablo. De la misma forma, la cuesti&#243;n ontol&#243;gica-cultural e identitaria referidas a la negaci&#243;n de nuestra existencia y/o la erradicaci&#243;n de la formas de vida roman&#237;es/gitanas. En relaci&#243;n, c&#243;mo se construyen y qu&#233; implican en la cotidianidad los discursos y las representaciones de &#8216;lo gitano y los gitanos&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B37">Motos, 2009: 61&#8211;62</xref>); el primero, producto de las mentalidades gadje sobre lo que es ser o no es ser Roma/Gitano, la segunda, referidas a aquellas concepciones vern&#225;culas y localizadas de la Romanipen. En el caso de las representaciones sobre &#8216;lo gitano&#8217;, tras el intento fallido de exterminio de la poblaci&#243;n Roman&#237;/Gitana tras la Gran Redada, posteriormente ligada a los paradigmas del romanticismo y el orientalismo (<xref ref-type="bibr" rid="B47">Said, 2010</xref>) en el siglo XIX y hasta hoy, el estado espa&#241;ol re-configura su representaci&#243;n identitaria-nacional mediante la ficci&#243;n naturalizada, racializada, sexuada, cosificada de los cuerpos, los saberes, las pr&#225;cticas y las memorias. Esta nueva forma depurada de borrado, opresi&#243;n y negaci&#243;n contiene una nueva forma de antigitanismo, el gitanismo.<xref ref-type="fn" rid="n2">2</xref> En ning&#250;n caso, el gitanismo concierne a la Romanipen/Gitanidad, ni a las identidades roman&#237;es-gitanas, ni a nuestros cuerpos, ni a nuestros saberes y pr&#225;cticas hist&#243;ricas y contempor&#225;neas. Fusionadas a las anteriores, otra de las persistencias del antigitanismo detectable en las normativas que recogeremos a continuaci&#243;n subrayan las diferencias y particularidades entre el re-conocimiento intracultural, ontol&#243;gico, epist&#233;mico, hist&#243;rico y contempor&#225;neo de la identidad roman&#237;-gitana, de la Romanipen, frente a las concepciones identitarias, mito-hist&#243;ricas, jur&#237;dico-territoriales-administrativas y ling&#252;&#237;sticas construidas por el estado-naci&#243;n espa&#241;ol; que nunca ha re-conocido estas pertenencias ni estas opresiones, menos a&#250;n las resistencias y las re-existencias gitanas que las han confrontado junto a sus patrimonios legados, junto a sus memorias y sus familias, junto a sus duquelas (dolores) y creatividades.</p>
<p>Un paso m&#225;s respecto a estas concreciones se&#241;alar&#225; para cada contexto hist&#243;rico de qu&#233; forma los distintos gobiernos y las distintas regulaciones han intentado el control, el marcado, la supresi&#243;n o el disciplinado de los cuerpos, de los saberes y de las formas de vida gitana, oficialmente desde 1499 hasta 1978. En este marco temporal pueden apreciarse las constantes ideo-l&#243;gicas, discursivas y pr&#225;cticas de la modernidad, de las formas y genealog&#237;as concretas que toman las colonialidades y los colonialismos m&#250;ltiples arrojados contra el Pueblo y la Cultura Roma/Gitana en Espa&#241;a; referidas a procesos continuos y continuados como la servidumbre, el cautiverio, la esclavitud, los trabajos forzados, el destierro, el sedentarismo obligado, la separaci&#243;n familiar, la esterilizaci&#243;n f&#237;sica y social de las gitanas, el marcado f&#237;sico de los cuerpos roman&#237;es, la divisi&#243;n/explotaci&#243;n sexual del <italic>trabajo</italic>, la negaci&#243;n de la humanidad, el genocidio y el intento expl&#237;cito de exterminio total, o el intento de erradicaci&#243;n de las pertenencias ontol&#243;gicas-culturales, hist&#243;ricas, identitarias, geneal&#243;gicas, nominales y ling&#252;&#237;sticas. Y decimos <italic>intento</italic>, porque es mostrable que el Pueblo y la Cultura Roma, que nuestras ancestras y antepasadas, que los gitanos y las gitanas que hemos heredado y re-conocido la huella, el trauma, la memoria y la posibilidad de cicatriz de nuestras heridas coloniales, han resistido estas viejas violencias as&#237; como hemos y estamos re-existiendo opresiones similares en el contexto del multiculturalismo hegem&#243;nico global y local.</p>
<p>Entonces, podemos expresar que el Pueblo y la Cultura Roma contiene rastros, rostros, voces, huellas y memorias que son existentes, convividas y re-conocidas por sus protagonistas en presente. Si hemos tra&#237;do aqu&#237; estas localizaciones iniciales es porque entendemos que constatar la consciencia ampliada roman&#237; a trav&#233;s de la huella es emerger nuestras historias y contemporaneidades, nos sit&#250;a a las pluralidades Roman&#237;es como sujetos ontol&#243;gicos, culturales, pol&#237;ticos y de saber. Las huellas permiten narrar los traumas coloniales junto a nuestros lugares enunciaci&#243;n. Las huellas transmitidas inter-generacionalmente son relevantes para re-significar las estrategias de salvaguarda y de re-existencia (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Achinte, 2012</xref>). Sin huella, sin memoria y sin historia, el olvido consolida la colonialidad del poder y del saber (<xref ref-type="bibr" rid="B45">Quijano, 1992</xref>), la colonialidad del g&#233;nero (<xref ref-type="bibr" rid="B30">Lugones, 2008</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B31">2014</xref>), la colonialidad del ser (<xref ref-type="bibr" rid="B32">Maldonado-Torres, 2007</xref>). Sin huella, sin re-conocernos, ser&#237;a complejo re-pensar la descolonizaci&#243;n de los cuerpos y los saberes; emerger la(-s) &#8216;historia roman&#237;&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Buhigas, 2018</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B14">Fern&#225;ndez-Ortega, 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B20">Hancock, 2005</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B22">Hancock, 2010</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B29">Lee, 2008</xref>); mostrar la(-s) &#8216;herida colonial roman&#237;&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Fern&#225;ndez-Garc&#233;s, 2016</xref>); concretar la disponibilidad identitaria y emancipadora de una(-s) &#8216;epistemolog&#237;a roman&#237;&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Brooks, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B7">Carmona, 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B35">Mirga-Kruszelnicka, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B40">Peri&#225;&#241;ez-Bola&#241;o, 2019a</xref>); re-conocer las continuidades de un &#8216;feminismo roman&#237; descolonial&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B16">Filigrana, 2019</xref>); o presentar la emergencia pluriversal e intercultural de los saberes y pr&#225;cticas roman&#237;es como una &#8216;epistemolog&#237;a del sentir&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B39">Peri&#225;&#241;ez-Bola&#241;o, 2017</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B42">2021</xref>) rastreable y persistente en lo que hemos denominado &#8216;huella sonora del trauma colonial&#8217; (&#237;dem). Sin huella, lo que queda, si es que queda, es una <italic>con(s)ciencia debilitada</italic>, folclorizada, m&#237;nima o inexistente, &#8216;cuerpos d&#243;ciles&#8217; (Das, 1995: 138, <xref ref-type="bibr" rid="B51">en Sena-Martins, 2019: 157</xref>), &#8216;sujetos domesticados&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Barroso, 2014: 28</xref>); queda el olvido, el borrado, la negaci&#243;n, la deshumanizaci&#243;n, en todo caso, la capitalizaci&#243;n/sexuaci&#243;n/racializaci&#243;n de los cuerpos y los conocimientos roman&#237;es (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Fejzuda, 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B17">Filigrana, 2020</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B27">Ko&#769;cze&#769; y Ro&#776;vid, 2017</xref>). Sin huella, dif&#237;cilmente pueden rastrearse los or&#237;genes y las ra&#237;ces de las consecuencias, o enunciarnos juntos a nuestros patrimonios y sabidur&#237;as. Sin este inter&#233;s, se consiente y reproduce el antigitanismo (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Cort&#233;s, 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B12">Fejzuda, 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B15">Fern&#225;ndez-Pe&#241;a y Filigrana-Garc&#237;a, 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B37">Motos, 2009</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B50">Santos et al., 2016</xref>), como tambi&#233;n se acent&#250;a la p&#233;rdida de nuestros legados ontol&#243;gico-culturales, hist&#243;ricos, geneal&#243;gicos y &#8216;ling&#252;&#237;sticos&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Jim&#233;nez, 2009</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B36">Montoya y Gabarri, 2010</xref>). Sin re(-i-)vindicar las huellas del trauma colonial roman&#237; se reducen las posibilidades de presentar argumentaciones localizadas junto a nuestros cuerpos, sus saberes y sus pr&#225;cticas vern&#225;culas, lo que minimiza a su vez las disponibilidades y las consistencias descolonizadoras o emancipadoras que pudieran presentar las distintas narrativas y pr&#225;cticas de re-conocimiento, recuperaci&#243;n, reparaci&#243;n, auto-representaci&#243;n y justicia.</p>
<p>La &#8216;huella&#8217; Roman&#237;/Gitana es &#8216;rastro de la memoria, de la historia, de lo que es real frente a la imagen [&#8230;] La memoria como resistencia, recordar con significado&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Carmona, 2014: 9, 12</xref>). La huella es significativa y significante para aquellos cuerpos marcados por la modernidad y sus colonialidades, &#8216;como signo, como met&#225;fora de la memoria viva&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B53">V&#225;zquez, 2017: 17</xref>). Su consciencia es presencia y posibilidad de auto-representaci&#243;n ontol&#243;gica, pol&#237;tica, epist&#233;mica e hist&#243;rica. De esta forma, la huella colonial roman&#237; est&#225; desprendida del entendimiento de las violencias y de las resistencias interseccionadas, ya que comprende y act&#250;a la &#8216;fusi&#243;n&#8217;<xref ref-type="fn" rid="n3">3</xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B30">Lugones, 2008: 80</xref>) entre aquellas, el trauma y las memorias situadas. Intersecci&#243;n significa tocarse en un punto, en un momento y contexto hist&#243;rico espec&#237;fico, en una experiencia concreta; la intersecci&#243;n &#250;nicamente implica el trauma y la huella en discontinuidad. No obstante, las narrativas y pr&#225;cticas de recuperaci&#243;n, reparaci&#243;n, justicia y re-conocimiento requieren entender que si en la modernidad la racializaci&#243;n, la generizaci&#243;n-sexuaci&#243;n y la explotaci&#243;n de los cuerpos aparecen juntas en todo proceso y relaci&#243;n de dominaci&#243;n, hemos de confrontar y re-construir los discursos y las emancipaciones re-pensando la inseparabilidad de huella-trauma-memoria situada en presente. Las tres fusionadas muestran las marcas y las resistencias localizadas en sus cuerpos y enunciaciones, confluyen en sus sentidos y contenidos en eso que la artista Doris Salcedo denomina &#8216;la cicatriz&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Beltr&#225;n y Restrepo, 2015: 189</xref>). La cicatriz constata la marca de los cuerpos y los saberes heridos y violentados por la modernidad, la colonialidad y el colonialismo. La cicatriz tambi&#233;n es presencia de los cuidados, de la sanaci&#243;n, la curaci&#243;n y la re-significaci&#243;n. Las cicatrices son recuerdo y memoria presente de las marcas y los cuidados para la salvaguarda y la re-existencia. Huella, trauma, memoria y cicatriz implican a los cuerpos, a los saberes, a las formas de vida, al ser y al re-existir. Narran y en-act&#250;an &#8216;conocimientos vivos&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Carmona, 2014: 3</xref>) expresados y co-sentidos junto a sus lugares de enunciaci&#243;n; existentes y disponibles, en todo caso, para confrontar con argumentos y pr&#225;cticas localizadas el &#8216;conocimiento mortal&#8217; (&#237;dem) constitutivo, constituyente y persistente de la modernidad contra el Pueblo y la Cultura Roma.</p>
</sec>
<sec>
<title>Localizando el antigitanismo, aproximaciones roman&#237;es a su definici&#243;n y alcances</title>
<p>Seg&#250;n estas consideraciones anteriores, si traemos al discurso de forma extendida algunas de las definiciones producidas por distintos investigadores Roma, en ellas se observan los ejes-violencias sobre los que anclan y se reproducen la ideolog&#237;a, los discursos, las representaciones y las pr&#225;cticas en los que se concretan &#8216;este racismo cotidiano y esta violencia estructural [&#8230;] ese <italic>estado de excepci&#243;n permanente</italic>&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Fejzuda, 2019: 2099&#8211;2102</xref>) que afecta a todas las identidades roman&#237;es desde el siglo XV hasta la actualidad, independientemente de la localizaci&#243;n pol&#237;tico-administrativa, territorial e hist&#243;rica. Comenzando con Sebijan Fejzuda, la investigadora Roman&#237; se&#241;ala que el an&#225;lisis y comprensi&#243;n del antigitanismo ha de ir m&#225;s all&#225; de la detecci&#243;n y denuncia de las representaciones cosificadas y estereotipadas, o del an&#225;lisis de las diferencias fenot&#237;picas o culturales, en tanto que es fundamental para su re-conocimiento en profundidad entender c&#243;mo se han ido resignificando las formas poder y de clasificaci&#243;n racial de los grupos humanos (<xref ref-type="bibr" rid="B46">Quijano, 2014</xref>). Eufemismos tan admitidos en los discursos de saber/poder como <italic>etnia, discriminaci&#243;n</italic> o <italic>xenofobia</italic>, entre otras, impiden constatar la fusi&#243;n de las formaciones moderno-coloniales de la raza, el racismo, el antigitanismo, el capitalismo y el patriarcalismo ligados entre s&#237; a las distintas conformaciones y transformaciones de los estados-naci&#243;n. En este caso, la raza y el g&#233;nero, la clasificaci&#243;n racial y &#8216;el sistema moderno-colonial de g&#233;nero&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B30">Lugones, 2008: 77</xref>), son categor&#237;as b&#225;sicas para atender a las formas de deshumanizaci&#243;n, de representaci&#243;n, control, supresi&#243;n y/o disciplinado de los cuerpos roman&#237;es:</p>
<disp-quote>
<p>Sostengo que la interpretaci&#243;n err&#243;nea com&#250;n del antigitanismo en relaci&#243;n con los estereotipos culturales o biol&#243;gicos nos impide debatirlo como una cuesti&#243;n de organizaciones sociopol&#237;ticas, y excluye la &#8216;raza&#8217; como una categor&#237;a crucial. [&#8230;] el antigitanismo [es&#8230;] una especie de &#8216;estado de excepci&#243;n permanente&#8217; dentro de los legados de la colonialidad/modernidad europea. En otras palabras, el antigitanismo se despliega en el &#225;mbito de la &#8216;excepci&#243;n&#8217; y los roman&#237;es se construyen como una amenaza para el estado. As&#237;, el antigitanismo se convierte en el elemento legitimado del poder, el control y la ideolog&#237;a disciplinaria del Estado. La construcci&#243;n social y pol&#237;tica de los cuerpos roman&#237;es como [&#8230;] una amenaza espec&#237;fica para el orden blanco ha colocado al cuerpo roman&#237; como un cuerpo que necesita ser constantemente &#8216;integrado&#8217;, &#8216;corregido&#8217;, observado/revisado. Bas&#225;ndome en esto, sostengo que el antigitanismo/anti-negritud son la condici&#243;n de posibilidad del humano blanco normalizado, civilizado, no marcado, no racializado (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Fejzuda, 2019: 2100, 2112</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Por su parte, Ismael Cort&#233;s (<xref ref-type="bibr" rid="B9">2019</xref>), Tatiana Santos, Fernando Mac&#237;as, Jerusal&#233;n Amador y David Cort&#233;s (2016), Nicol&#225;s Jim&#233;nez, Helios Fern&#225;ndez-Garc&#233;s e Isaac Motos (<xref ref-type="bibr" rid="B13">2016</xref>) subrayan la continuidad y la historicidad del antigitanismo en su dimensi&#243;n ideolog&#237;a; en tanto que mecanismos y estructuras del saber/poder que son insistentes y cotidianas en la vida diaria. Estas definiciones vuelven a insistir en que se trata de un racismo espec&#237;fico, planificado, admitido y reproducido en el tiempo, con sentidos que se&#241;alan y reiteran la deshumanizaci&#243;n a las que fueron y son sometidas las corporeidades roman&#237;es:</p>
<disp-quote>
<p>El antigitanismo es un dispositivo persistente, construido hist&#243;ricamente, que codifica el racismo cotidiano que opera de manera sist&#233;mica contra grupos sociales etiquetados bajo el estigma &#8216;Gitano&#8217; u otros t&#233;rminos relacionados, e incorpora: 1. Una percepci&#243;n y descripci&#243;n homogeneizadora y esencializadora de estos grupos. 2. La atribuci&#243;n de caracter&#237;sticas especificas a los mismos. 3. Estructuras sociales discriminatorias y pra&#769;cticas violentas que emergen en ese contexto de discriminaci&#243;n, y que tienen como efecto la degradaci&#243;n y el ostracismo de los grupos estigmatizados; lo cual reproduce de manera sist&#233;mica desventajas en el acceso a las oportunidades vitales socialmente disponibles (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Cort&#233;s, 2019: 4</xref>).</p>
<p>El racismo dirigido al Pueblo Gitano sigue manifest&#225;ndose tanto a nivel estructural, a trave&#769;s del discurso de odio fomentado principalmente por partidos pol&#237;ticos y medios de comunicacio&#769;n, como desde la agencia humana, por medio de las interacciones cotidianas de poder, que se concretan en el rechazo y ataques violentos [&#8230;]. El mismo concepto de anti-gitanismo implica la relacio&#769;n entre diferentes tipos de racismo, convergie&#769;ndolo en una ideolog&#237;a que se manifiesta a trave&#769;s de la violencia, discurso de odio, explotaci&#243;n y discriminaci&#243;n [&#8230;], y se manifiesta en su sistem&#225;tica deshumanizaci&#243;n (<xref ref-type="bibr" rid="B50">Santos et al., 2016: 6, 7</xref>).</p>
<p>El antigitanismo es el racismo ma&#769;s permitido y expl&#237;citamente compartido por amplios sectores de nuestra sociedad europea actual [&#8230;]. El antigitanismo no representa un fen&#243;meno ni mucho menos nuevo, sino que es tan antiguo como el surgimiento de los estados-naci&#243;n en cuyos lindes se manifiesta [&#8230;]. El antigitanismo es una antigua ideolog&#237;a compartida por amplias capas de la sociedad mayoritaria europea que desemboca en una espec&#237;fica y particular forma de racismo y discriminaci&#243;n dirigida hacia las poblaciones definidas como roman&#237;es (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Jim&#233;nez, Fern&#225;ndez-Garc&#233;s y Motos, 2016: 22, 52</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>De entre los acercamientos diversos y plurales que las y los investigadores Roma toman para el rastreo de la huella, el trauma, la memoria y las cicatrices que se relacionan con el antigitanismo, son significativas las continuas recurrencias a las m&#250;ltiples normativas construidas y aplicadas espec&#237;ficamente para la poblaci&#243;n roman&#237;. La cuesti&#243;n reguladora y disciplinaria, continuada durante siglos contra el Pueblo Roma/Gitano, no es una cuesti&#243;n menor si atendemos a sus motivaciones, a sus discursos y a sus pr&#225;cticas de borrado o exterminio, o de <italic>adaptaci&#243;n</italic> a las normas hegem&#243;nicas (o <italic>normalizaci&#243;n</italic>). Si traemos para el caso espa&#241;ol las reflexiones de Isaac Motos, este se&#241;ala que:</p>
<disp-quote>
<p>En la legislaci&#243;n antigitana espa&#241;ola se entremezclan los procedimientos de exterminio y las medidas biopol&#237;ticas. La legislaci&#243;n espa&#241;ola no solo trata de exterminar o alejar un exterior, tampoco de normalizar un interior, sino ma&#769;s bien de ambas cosas a la vez y sobre el mismo grupo. Se trata de expulsar una interioridad a la vez que de disciplinar una exterioridad hasta normalizarla por medio de un encadena-miento entre la prohibici&#243;n y la obligaci&#243;n. La hidr&#225;ulica entre prohibici&#243;n y obligaci&#243;n se engarza en la mec&#225;nica de la legislaci&#243;n antigitana mediante las medidas de exterminio (que proh&#237;ben) y las t&#233;cnicas biopol&#237;ticas (que obligan) que son los posicionamientos en los que hist&#243;ricamente bascula las disposiciones legales contra los gitanos (<xref ref-type="bibr" rid="B37">Motos, 2009: 72</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Junto a las anteriores, Cayetano Fern&#225;ndez-Ortega apunta otra de las posibilidades conceptuales, epist&#233;micas, metodol&#243;gicas y ontol&#243;gicas que permiten el rastreo moderno del antigitanismo ligado a las perversiones de la historiograf&#237;a colonial. En este caso, habr&#237;a que direccionar estos esfuerzos en dos sentidos: Por un lado, desvelar una &#8216;historia gitana&#8217; contada por el saber/poder gadje, constructora y reproductora de las im&#225;genes y representaciones discursivas y pr&#225;cticas sobre lo que es ser o no es ser Roma/Gitano. Por otro lado, este desvelamiento supone, a su vez, re-pensar las presencias y las re-existencias de una Historia(-s) roman&#237;, contada, re-conocida y co-sentida junto a nuestras voces, cuerpos, ancestros, temporalidades y otros lugares de enunciaci&#243;n vern&#225;culos. En ambos procesos, la inclusi&#243;n en el an&#225;lisis de la categor&#237;a moderno/colonial raza, y sus implicaciones hist&#243;ricas, clasificatorias y estructurales, vuelve a ser relevante para descubrir la sistematicidad, los recorridos y las implicaciones de las violencias y las opresiones acometidas contra las poblaciones, los saberes, las pr&#225;cticas y los cuerpos roman&#237;es:</p>
<disp-quote>
<p>Deber&#237;a subrayarse en las relaciones entre dos pueblos mediados por procesos de racializaci&#243;n, como es el caso de los Roma y los gadje, [que] es importante destacar el sistema que sostiene esta relaci&#243;n de poder desigual basada en la diferenciaci&#243;n racial entre las poblaciones Roma y no Roma, que comenz&#243; con la llegada de nuestros ancestros a la Europa de la Edad Moderna y que ha sido alimentada y mantenida hasta nuestros d&#237;as. En otras palabras, necesitamos identificar el antigitanismo incrustado en la propia esencia de la &#8216;historia gitana&#8217;, ya que tanto el antigitanismo como la disciplina de la Historia derivan de la misma fuente: el proyecto civilizador de la modernidad europea (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Fern&#225;ndez-Ortega, 2019: 449&#8211;450</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Con estas definiciones, podemos subrayar lo siguiente: El antigitanismo es racismo construido, representado e implementado durante casi 600 a&#241;os contra el Pueblo y la Cultura Roma. El antigitanismo es estructural e hist&#243;rico, cotidiano y reproducido contra las identidades Roman&#237;es, aunque negado por el saber/poder y el (anti-)racismo tolerante gadje. El antigitanismo es hegemon&#237;a colonial de la blanquitud y la europeidad. Es ideo-log&#237;a de la modernidad, fusionada a la conformaci&#243;n y desarrollo de los estados-naci&#243;n europeos a partir del siglo XV, a las violencias del racismo, del patriarcalismo y del capitalismo en sus distintas re-significaciones hist&#243;ricas y contextuales hasta hoy; por tanto, su genealog&#237;a y perversiones son rastreables e identificables. Tiene su origen y concreci&#243;n en la Espa&#241;a de 1499, siendo expl&#237;citas las normativas antigitanas desde esta fecha hasta 1978. El antigitanismo supone y dispone el intento de control, marcado y/o eliminaci&#243;n de los cuerpos, las pr&#225;cticas de vida y las sabidur&#237;as roman&#237;es. El antigitanismo supone el borrado ontol&#243;gico-cultural e hist&#243;rico roman&#237;, negando incluso nuestra existencia, nuestra contemporaneidad, nuestras creatividades, nuestras genealog&#237;as y nuestras memorias. El antigitanismo comprende la construcci&#243;n, naturalizaci&#243;n y re-producci&#243;n de estereotipos y cosificaciones para anclar, soportar, justificar, rechazar o minimizar las representaciones, los discursos y las pr&#225;cticas de odio, menosprecio y minusvaloraci&#243;n continuadas contra el Pueblo y la Cultura Roma, contra las identidades roman&#237;es, contra la existencia de nuestras corporeidades, contra el patrimonio legado por nuestras antepasadas y nuestros ancestros, por nuestras familias. El antigitanismo es trans-hist&#243;rico, es continuo, re-significado y continuado desde el siglo XV hasta la actualidad. El antigitanismo es tambi&#233;n transnacional, se localiza en aquellos lugares o estados-naci&#243;n de todo el mundo en los que vive poblaci&#243;n roman&#237;.</p>
</sec>
<sec>
<title>Origen del Antigitanismo en Espa&#241;a (1499)</title>
<disp-quote>
<p>Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros Reinos y Se&#241;or&#237;os con sus mujeres e hijos, que del di&#769;a de esta ley fuere notificada y pregonada en nuestras cortes y villas, lugares y ciudades que son cabeza de partido, hasta 60 d&#237;as siguientes, cada uno viva por oficios conocidos y mejor supieren aprovecharse estando en los lugares donde acordaran asentar o tomar vivienda de se&#241;ores a quien sirvan y les den lo que mejor hubiere menester y no anden v&#237;as juntos viajando por nuestros reinos, como lo hacen o dentro de 60 d&#237;as primeros salgan de nuestros Reinos y no vuelvan a ellos en manera alguna so pena que si en ellos fueren hallados o tomados, sin oficio, sin se&#241;ores, juntos, pasados los dichos d&#237;as que den a cada uno cien latigazos por la primera vez y los destierren perpetuamente de estos Reinos, y por la segunda vez que les corten las orejas y est&#233;n 60 en la condena y los tornen a desterrar como dicho es. Y por la tercera vez, que sean cautivos de los que los tomasen por toda la vida (Pragm&#225;tica Real de 1499; <xref ref-type="bibr" rid="B37">en Motos, 2009: 73</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Antes de la promulgaci&#243;n e implementaci&#243;n de la primera ley antigitana en Espa&#241;a (1499), en Enero de 1425, en lo que por aquel entonces era el reino de Arag&#243;n, es cuando se tiene constancia inicial de la presencia roman&#237; en territorio peninsular. Los documentos refieren a un grupo de familias integrado por unas 200 personas, representadas por el <italic>conde</italic> Juan de <italic>Egipto Menor</italic>. Seg&#250;n se&#241;alan algunos autores (<xref ref-type="bibr" rid="B37">Motos, 2009: 66</xref>), estos primeros roman&#237;es demostraron poseer documentalmente &#8216;una carta de protecci&#243;n del Papa Mart&#237;n V y una serie de salvoconductos [&#8230;] para peregrinar a Compostela, firmados por los reyes de Arag&#243;n, Navarra y Castilla&#8217;. Desde 1425 hasta 1499, las familias roman&#237;es mantuvieron cierta libertad de movimientos y de trato. Hasta ese momento, todav&#237;a no consumada la conquista de Al-&#193;ndalus (1492) y el encubrimiento de El Caribe y Abya-Yala (1492), la &#8216;l&#237;nea abismal&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B48">Santos, 2014</xref>) y la &#8216;diferencia colonial&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B34">Mignolo, 2003</xref>) entend&#237;an para las mentalidades y las pr&#225;cticas de la &#233;poca la alteridad y la irreductibilidad representada y actuada en los cuerpos moriscos y sefard&#237;es (<xref ref-type="bibr" rid="B24">Herzog, 2003</xref>). La aparici&#243;n, la cesura a la totalidad ontol&#243;gica, epist&#233;mica, cultural e identitaria castellana, que representa la presencia roman&#237; a partir del siglo XV, convive y desplaza en continuidad y en especificidad a aquellas ontolog&#237;as, cuerpos e identidades que hab&#237;an sido hasta ese momento paradigma de la diferencia. A partir de entonces, la c&#250;spide de la otredad la ocupa el Pueblo Roma/Gitano, y de forma coet&#225;nea; sin mediciones, comparaciones o cuantificaciones de las violencias infringidas y resistidas en cada caso, las ontolog&#237;as-culturales y los cuerpos negros, las ontolog&#237;as-culturales y los cuerpos nativos de El Caribe, Abya-Yala y Las Am&#233;ricas.</p>
<p>Volviendo a 1425, las autoridades y los primeros contactos con la poblaci&#243;n aut&#243;ctona debieron ser de confusi&#243;n, no se sab&#237;a de d&#243;nde ven&#237;an, a qu&#233; ven&#237;an, ni qui&#233;nes eran aquellos que se hac&#237;an llamar <italic>egipcianos</italic>. &#191;De d&#243;nde, de Egipto?, &#191;Qu&#233; motivo les trajo hasta los reinos espa&#241;oles?, &#191;C&#243;mo son estos egipcianos?, &#191;Se quedar&#225;n en nuestras tierras?, &#191;C&#243;mo y de qu&#233; viven?, &#191;C&#243;mo se relacionar&#225;n en el encuentro? Responder a estas cuestiones, al igual que imaginamos lo fue entonces, no es f&#225;cil en la actualidad. Sin embargo, existen certidumbres y seguridades, continuidades fusionadas que pueden aproximarnos a algunas de las posibles respuestas. En este caso, al menos pueden intuirse o concretarse dos posibles direcciones: La primera, se&#241;ala lo que desconoce, piensa, obliga, reclama, teme y practican las instituciones del saber/poder y la poblaci&#243;n gadje; relaciones y procesos que refieren a &#8216;lo gitano&#8217; y al antigitanismo. A su vez, lo que piensan, resisten, protegen y act&#250;an con distintas formas estrat&#233;gicas aquellas primeras familias roman&#237;es (expresado en tiempo/temporalidad presente porque para nosotras es presencia); es decir, las relaciones y los procesos que expresan la Romanipen/Gitanidad en ese contexto. Si se admiten estos sentidos, entonces, las respuestas y las posibles re-preguntas se ponen en relaci&#243;n con la cuesti&#243;n ontol&#243;gica-cultural, nominal, epist&#233;mica e hist&#243;rica; con el inicio de las primeras concepciones entre &#8216;lo gitano&#8217; y &#8216;los gitanos&#8217; en la Espa&#241;a del siglo XV y XVI; as&#237; como con las premisas identitarias-religiosas y territoriales que soportan en estos primeros momentos los criterios de clasificaci&#243;n, disciplinado y castigo aplicados contra los cuerpos y las formas de vida de nuestros antepasados. En esta primera parada tratamos estos tres ejes en sus dimensiones hist&#243;ricas, discursivas y pr&#225;cticas en el periodo comprendido entre 1499 y 1749, en tanto que nos permite re-conocer las claves que dar&#225;n lugar al primer genocidio planificado de un estado-naci&#243;n moderno contra un grupo humano, contra el Pueblo Roma/Gitano.</p>
<p>Atendiendo al primero de ellos, la cuesti&#243;n nominal nos parece un asunto crucial, ya que contiene varias de las estructuras veladas y resistentes del antigitanismo que, adem&#225;s, siguen siendo existentes hoy d&#237;a. Nos parece muy clarificadora la siguiente localizaci&#243;n, continuaci&#243;n del discurso que recogimos en la introducci&#243;n sobre los vocablos Dhoma, Dhomari, Dhorm, Roma, Roman&#237;, Rom, Romni:</p>
<disp-quote>
<p>La primera referencia a esta etiqueta se remonta a 1280, en una carta relativa a la recaudaci&#243;n de impuestos de &#8216;Egyptani&#8217; (Peloponeso griego), en Bizancio. En esta carta se nombra a los &#8216;Roman&#237;es&#8217; (endo&#769;nimo) con el te&#769;rmino griego &#8216;Athinganoi&#8217; (exo&#769;nimo) que significa &#8216;intocables&#8217;. Este exo&#769;nimo griego esta&#769; en la base de los exo&#769;nimos usados en la mayor&#237;a de las lenguas europeas: en checo &#8216;Cika&#769;n&#8217;, en eslovaco &#8216;Ciga&#769;n&#8217;, en alema&#769;n &#8216;Zigeuner&#8217;, en italiano &#8216;Zingaro&#8217;, en ingl&#233;s &#8216;Gypsy&#8217;, en espa&#241;ol &#8216;Gitano&#8217;, en portugu&#233;s &#8216;Cigano&#8217; o en franc&#233;s &#8216;Tzigan&#8217;. La palabra original (endo&#769;nima) [es] &#8216;Roma&#8217; [&#8230;]. Como podemos ver, la tergiversaci&#243;n sem&#225;ntica que introduce el exo&#769;nimo griego &#8216;Athinganoi&#8217; es crucial para la configuraci&#243;n de un dispositivo hist&#243;rico de discriminaci&#243;n basado en el menosprecio hacia un grupo humano (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Cort&#233;s, 2019: 11</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>No podemos certificar, aunque s&#237; pueden disponerse y argumentarse, que las primeras familias roman&#237;es que entraron en 1425 ten&#237;an conciencia de s&#237; mismas como tales, como Roma. Las seguridades de que esto fuera as&#237; la encontramos en las mismas leyes antigitanas, en su perseverancia por erradicar las singularidades ontol&#243;gica-culturales, corporales y societarias diferenciadas del imaginario de la &#8216;raza hispana&#8217; y la &#8216;pureza de sangre&#8217; (Fern&#225;ndez-Ortega y Cort&#233;s, 2015: 461; <xref ref-type="bibr" rid="B52">Stallaert, 2006: 231&#8211;232</xref>) del <italic>castellano viejo</italic>, del <italic>castizo</italic>, ambas formaciones consistentes y hegem&#243;nicas en el estado-naci&#243;n espa&#241;ol hasta bien entrado el siglo XIX. Este borrado llega incluso a promulgar de forma continuada, como veremos, la prohibici&#243;n de usar el ex&#243;nimo Gitano (egipciano, egiptano), pensado por las autoridades y la poblaci&#243;n como endo&#769;nimo, es decir, como forma propia en la que los Roma se llamaban en aquel momento a s&#237; mismos. Para el caso nominal, la pragm&#225;tica real de 1499 ya constata, desde su inicio, tanto el imperativo de obligaci&#243;n, &#8216;Mandamos&#8217;, como el se&#241;alamiento, la especificidad, la marca, el nombramiento de aquellos sobre los que pesa su cumplimiento, &#8216;los egipcianos&#8217;. Se inicia as&#237; un proceso de p&#233;rdida o atenuaci&#243;n ontol&#243;gica e hist&#243;rica, de intento de borrado que dura hasta hoy. El retorno, el re-conocimiento, la recuperaci&#243;n y la puesta en pr&#225;ctica no se producir&#225; hasta cinco siglos despu&#233;s, cuando las entidades, asociaciones, acad&#233;micos y representantes roman&#237;es impulsen la utilizaci&#243;n de los vocablos Roma, Roman&#237;, Rom, Romni como categor&#237;as ontol&#243;gicas, epist&#233;micas, hist&#243;ricas y contempor&#225;neas, en todos sus sentidos de auto-representaci&#243;n &#8216;pol&#237;tica&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Fejzuda, 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B7">Carmona, 2014</xref>).</p>
<p>Junto a la cuesti&#243;n nominativa nos encontramos con la negaci&#243;n representativa e identitaria. A partir de 1499, las continuas normativas dictadas para la supresi&#243;n de las singularidades roman&#237;es constituyen, antes de la planificaci&#243;n del genocidio de 1749, los primeros esfuerzos de las autoridades y los legisladores para hacer desaparecer cualquier atisbo de la identidad Roman&#237;/Gitana. Es por esto que este primer corpus legislativo antigitano expresa dos sentidos de la huella; por un lado, el origen y la construcci&#243;n de &#8216;lo gitano&#8217;, por otro lado, las resistencias y las re-existencias de &#8216;los gitanos&#8217;. El primero se relaciona con la negaci&#243;n de la identidad gitana, construida por los discursos y las representaciones, por las mentalidades y las pr&#225;cticas hegem&#243;nicas como un problema de orden, control y disciplinado social y jur&#237;dico (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Cort&#233;s y Fern&#225;ndez-Ortega, 2015</xref>), por tanto, rechazando y silenciando la consideraci&#243;n de Pueblo, naci&#243;n cultural e identidad singular e hist&#243;rica. El segundo refiere, precisamente, a la existencia de esto que se quiere prohibir, as&#237; como a las resistencias de las primeras familias roman&#237;es por mantener sus memorias y su ontolog&#237;a-cultural, su lengua y sus formas de vida. Estas y otras existencias continuadas muestran no solo la singularidad Roman&#237;-Gitana, sino que de igual forma subrayan la insistencia de las distintas regulaciones para naturalizar e intentan hacer efectiva la negaci&#243;n, eliminaci&#243;n u olvido del ser, del existir y del auto-representarse junto a la gitanidad. La insistencia punitiva se enfoca de forma reiterada en la persecuci&#243;n del Romanes, del nomadismo, de las formas de organizaci&#243;n familiar y de religiosidad, de las formas de vestir y los signos identificativos, de las m&#250;sicas y bailes, de los conocimientos de salud y laborales, de los nombres propios en origen, o de utilizar el vocablo gitano.</p>
<p>Si localizamos algunas de las m&#250;ltiples regulaciones antigitanas promulgadas durante este periodo puede leerse esto que decimos; tambi&#233;n de las resistencias roman&#237;es, ya que, insistimos en esto, la repetici&#243;n y superposici&#243;n de prohibiciones muestran la existencia y la salvaguarda de aquello que se pretende eliminar. Seg&#250;n esto anterior, a partir de la pragm&#225;tica del 4 de marzo de 1499 se produce la sucesi&#243;n ininterrumpida y constante de normativas dispuestas para el control, la supresi&#243;n o la asimilaci&#243;n de las formas de vida roman&#237;/gitanas, entre ellas:<xref ref-type="fn" rid="n4">4</xref> en la pragm&#225;tica de 1539 se reitera la obligaci&#243;n de asentamiento y censo de las familias gitanas, sancionando su no cumplimiento con la condena a galeras; el 28 de Junio de 1619 se ilegaliza expresamente el Romanes, mediante C&#233;dula real firmada por Felipe III. El 8 de Mayo de 1633, Felipe IV promulga una nueva Pragm&#225;tica, en la cual vuelven a recogerse las prohibiciones de usar nombre, lengua, traje, modo de vida, m&#250;sica y bailes de gitanos. De la misma forma, Carlos II, el 7 de Junio de 1695, ante la persistencia de la existencia, presencia y resistencia gitana, retoma el contenido de las prohibiciones anteriores. Ninguna de ellas, afortunadamente, pudieron llevarse a cabo con &#233;xito (estamos, sentimos y existimos ayer, hoy y ahora), aunque tras tres siglos de persecuciones y opresiones se hab&#237;a cimentado una percepci&#243;n naturalizada de &#8216;lo gitano&#8217; que impuls&#243;, que deshumaniz&#243;, que intent&#243; y que intenta ocultar los acontecimientos y las responsabilidades que desencadenaron y actuaron el primer genocidio de un estado-naci&#243;n moderno.</p>
<p>La primera pragm&#225;tica, y las sucesivas siguientes, soportan el origen del genocidio gitano de 1749, es paradigma y referencia de las posteriores normativas antigitanas hasta el siglo 18, en todo caso, meridianas en sus discursos y en sus consecuencias pr&#225;cticas. La ley de 1499 supone el punto de partida para posibilitar sin reparos, tanto a las instituciones como a la poblaci&#243;n, la intervenci&#243;n sobre los cuerpos y formas de vida gitanas. En el caso de los cuerpos es literal; &#8216;les corten las orejas&#8217; (utilizada hoy d&#237;a en ocasiones por los Kal&#233;s y las Kal&#237;s, casi desconocido por la poblaci&#243;n gadje) o &#8216;les den 100 latigazos&#8217;. O Respecto a las formas de vida propias, de manera que se proh&#237;be ejercer oficios y saberes vern&#225;culos por &#8216;oficios conocidos&#8217;,<xref ref-type="fn" rid="n5">5</xref> abandonar el nomadismo para &#8216;asentar o tomar vivienda de se&#241;ores a quien sirvan y les den lo que mejor hubiere menester&#8217;. Respecto al no cumplimiento de estas obligaciones-violencias la soluci&#243;n repetida durante siglos est&#225; unida a procesos como la deshumanizaci&#243;n para la eliminaci&#243;n de los cuerpos roman&#237;es/gitanos, la sedentarizaci&#243;n forzosa, el abandono de los medios de existencia y la separaci&#243;n familiar para impedir la continuidad f&#237;sica, epist&#233;mica, ling&#252;&#237;stica y ontol&#243;gica-cultural. El incumplimiento-resistencia de lo dictado en la primera pragm&#225;tica, y en las sucesivas que se promulgar&#225;n hasta 1783, recoge y aplica la punici&#243;n mediante figuras como &#8216;la servidumbre, el destierro, la condena o la esclavitud&#8217;.</p>
<p>No debieron tenerlo nada f&#225;cil aquellos primeros Roma, Gitanos y Gitanas a los que <italic>seguramente la bula papal caduc&#243; en 1499</italic>. Lo que s&#237; puede admitirse es que desde entonces, y tras m&#225;s de 250 leyes antigitanas, nuestros cuerpos y saberes, nuestras, heridas, huellas y memorias, nuestros saberes y nuestras pr&#225;cticas son existentes y contempor&#225;neas. Y esto es gracias a que aquellas primeras familias roman&#237;es/gitanas y sus descendientes activaron estrategias para la preservaci&#243;n continuada de sus cuerpos, de nuestros cuerpos y de la Romanipen. En este periodo de tres siglos, la principal estrategia para la salvaguarda y la protecci&#243;n identitaria, cultural y vital fue el &#8216;nomadismo romani&#769;, [ya que] constituyo&#769; un ejercicio de resistencia pol&#237;tica y cultural contra los sucesivos intentos pol&#237;ticos [extendidos a las delaciones y aprovechamientos de la poblaci&#243;n gadje] de expulsi&#243;n, asimilaci&#243;n e incluso aniquilaci&#243;n&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Cort&#233;s y Fern&#225;ndez-Ortega, 2015: 458</xref>). Esta estrategia dificultaba as&#237; el control y seguimiento de las familias gitanas, de sus ocupaciones laborales transmitidas, de sus formas de organizaci&#243;n social, de resguardar en la medida de lo posible el Romanes, los signos identificativos corporales y de vestimenta, de comensalidad, o aquellos otros procesos y relaciones vern&#225;culas para la reproducci&#243;n grupal y sociocultural. Adem&#225;s, el nomadismo fue estrategia para sortear la servidumbre, las penas a galeras, el reclutamiento militar, la esclavitud o la eliminaci&#243;n f&#237;sica.</p>
</sec>
<sec>
<title>Genocidio contra el Pueblo Gitano (1749&#8211;1763), &#161;Mararlo, que es Cal&#243;!</title>
<p>Huella, trauma y memoria tienen aqu&#237; uno de los procesos m&#225;s relevantes para confrontar las violencias, el olvido y la negaci&#243;n moderno/colonial arrojadas contra el Pueblo y la Cultura Gitana, casi dos siglos antes del Samudaripen o Porrajmos (<xref ref-type="bibr" rid="B21">Hancock, 2008</xref>). Tal es intento de ocultaci&#243;n o minimizaci&#243;n de la Gran Redada contra gitanos, que hoy d&#237;a sigue siendo un tema pendiente de abordar en profundidad y complejidad. No por casualidad se encuentra ausente del sistema educativo y del debate pol&#237;tico estatal espa&#241;ol. No aparece en las asignaturas de historia que se imparten en las aulas de ense&#241;anza obligatoria, como escasa es su presencia en el contexto universitario. No es un tema de inter&#233;s para la academia hegem&#243;nica, como s&#237; lo es para los Roma/Gitanos que se localizan en entornos acad&#233;micos, asociativos y pol&#237;ticos. En los lugares y para los agentes del saber/poder, el antigitanismo y el genocidio gitano son tab&#250;es, son negados, son descomplejizados o son minimizados, ya que desequilibra algunos de los pilares sacrales sobre los que se construye y asienta la Espa&#241;a actual. La herida y la marca colonial, adem&#225;s de en los cuerpos y en las memorias gitanas, est&#225; presente para este caso en calles, plazas, celebraciones institucionales, en s&#237;mbolos, nombres, lugares y din&#225;micas que persisten en el ensalzamiento de aquellos que idearon y actuaron el primer genocidio planificado por un estado-naci&#243;n, caso del marqu&#233;s de la Ensenada y Felipe VI. Tan complejo fue encontrar un rastro extendido y profundo de esta huella, que no fue hasta 1993, y &#161;gracias! al investigador Antonio G&#243;mez Alfaro, a su manuscrito <italic>La gran redada de gitanos: Espan&#771;a, la prisi&#243;n general de gitanos en 1749</italic>, que comenzamos a considerar y a tener una consciencia ampliada del intento de exterminio acontecido en este periodo. Hasta finales del siglo XX, por tanto, no comenzaron a emerger los estudios acerca de los dos genocidios expl&#237;citos y espec&#237;ficos contra el Pueblo Rom/Gitano; la Gran Redada o exterminio contra gitanos (1749&#8211;1763) y el Samudaripen u Holocausto Roman&#237; (1933&#8211;1945), ambos con intenciones coincidentes que han quedado escritas e inscritas como &#8216;la Soluci&#243;n Final para el Problema Gitano&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B50">Santos et al., 2016: 10</xref>). Sus implicaciones siguen pendientes de investigaciones exhaustivas, complejas y localizadas junto a sus lugares enunciaci&#243;n, as&#237; como siguen ausentes las responsabilidades y los re-conocimientos para la justicia y la reparaci&#243;n.<xref ref-type="fn" rid="n6">6</xref></p>
<p>En el caso del estado-naci&#243;n espa&#241;ol del siglo XVIII, las transformaciones socio y geopol&#237;ticas, ideo-l&#243;gicas, econ&#243;micas y territoriales con respecto a los siglos anteriores, afecta nuevamente a la familias gitanas de forma especial y con atenci&#243;n espec&#237;fica. Unido a la persistencia hegem&#243;nica de la ortodoxia cat&#243;lica, se produce un giro o transformaci&#243;n en la ideolog&#237;a y praxis estatal relacionado con las ideas de la ilustraci&#243;n europea, el control territorial y recaudatorio, el control colonial de Las Am&#233;ricas, y las nuevas formas de producci&#243;n capitalista. Entre otras, estas se concretan en la atenci&#243;n a la pol&#237;tica militar de ultramar para el mantenimiento de la colonizaci&#243;n de El Caribe y Abya-Yala; en el intento de control y homogeneizaci&#243;n del territorio interno, del censo, del trabajo, de las mentalidades y de los cuerpos, en este caso, a fin de recaudar impuestos para sufragar la renovaci&#243;n de la marina y los arsenales; as&#237; como en la deshumanizaci&#243;n y explotaci&#243;n-esclavitud de los cuerpos gitanos para construir y mover esta maquinaria de muerte. Junto al capitalismo, al colonialismo y al racismo de estado, es inseparable en este momento el viraje dado por las mentalidades ilustradas hacia una nueva concepci&#243;n social y jur&#237;dica del contrato social entre s&#250;bditos y monarca-estado, donde las familias gitanas quedaban nuevamente fuera, ni siquiera en los m&#225;rgenes y s&#237; en la exterioridad absoluta. Es m&#225;s, no solo se reiteran en este periodo las pragm&#225;ticas/prohibiciones de siglos anteriores, sino que se refuerzan las representaciones de &#8216;lo gitano&#8217; como <italic>aquellos/aquellas</italic> que infectan y corrompen el <italic>demos</italic> nacional, la pulcritud, la blanquitud, la <italic>raza hispana</italic>, el <italic>cogito</italic> racionalista (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Carmona, 2018</xref>), sus m&#233;todos y sus <italic>luces</italic>. Las persistencias naturalizadas depositadas durante dos siglos y medio sobre los cuerpos gitanos volv&#237;an a situarlos como paradigma de la inintegrabilidad. Nuevamente, el Pueblo Gitano, aunque referido continuamente en una dimensi&#243;n jur&#237;dico-social, y no como realidad ontol&#243;gica-cultural, epist&#233;mica, ling&#252;&#237;stica e hist&#243;rica, es representado y tratado como impedimento, retraso e imposibilidad de ser <italic>communitas</italic>. Concretamente, el Pueblo Gitano, las familias gitanas del siglo XVIII quedan naturalizadas como depositarias de los valores del antiguo r&#233;gimen. &#161;Esto es falso. Lo fue antes y lo es ahora!</p>
<p>Este reflejo, imaginado, construido y proyectado por el estado-naci&#243;n moderno espa&#241;ol sujeta las excusas y los lavados de conciencia para la criminalizaci&#243;n, explotaci&#243;n y exterminio del Pueblo Gitano, teniendo unas consecuencias nefastas sobre todo en lo vital, en lo pr&#225;ctico-experiencial, en lo epist&#233;mico y en las memorias. &#161;Por poco no lo contamos, y esto es literal! Las persecuciones continuadas para hacer efectivo el abandono del nomadismo, que se dictan en las pragm&#225;ticas anteriores a 1749, tuvieron como resultado que en esta fecha muchas de las familias gitanas ya se encontrasen asentadas por todo el territorio, por lo que facilit&#243; la localizaci&#243;n y la detenci&#243;n de las mismas. En este caso, si recurrimos a las referencias que vienen participando en este di&#225;logo inter-voces, estas se&#241;alan que en los censos inmediatamente anteriores a la Gran Redada la poblaci&#243;n gitana lo compon&#237;an aproximadamente 12.000 personas. En la Gran Redada, los datos y los investigadores coinciden en que fueron apresados entre 9.000 y 12.000 gitanos y gitanas (<xref ref-type="bibr" rid="B18">G&#243;mez, 1993</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B19">G&#243;mez, 2010</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B33">Mart&#237;nez, 2014</xref>). Tal es la consideraci&#243;n del Pueblo Gitano como paradigma de la otredad nacional, que si tomamos estos datos y los de la poblaci&#243;n total en este periodo (entonces, en menor proporci&#243;n en los periodos anteriores), la poblaci&#243;n gitana no representaba siquiera el 1 por 1.000 de las personas censadas (<xref ref-type="bibr" rid="B18">G&#243;mez, 1993</xref>). Esto se&#241;ala, por muy poco fiables que sean los censos de esta &#233;poca, ese &#8216;estado permanente de excepci&#243;n&#8217; que se&#241;ala Sebijan Fejzuda (<xref ref-type="bibr" rid="B12">2019</xref>) para los cuerpos roman&#237;es/gitanos; sometidos y llevados al extremo en 1749.</p>
<p>Si atendemos brevemente al plan dise&#241;ado por el marqu&#233;s de La Ensenada para exterminar al Pueblo Gitano, este consisti&#243; en: censar y controlar antes del apresamiento; intento de exterminio f&#237;sico y ontol&#243;gico-cultural bajo el modelo de trabajos forzados; la separaci&#243;n de las familias gitanas seg&#250;n los criterios de sexo-g&#233;nero y edad; la expropiaci&#243;n de sus pertenencias; la negaci&#243;n de la reproducci&#243;n, de la existencia, de los cuidados; el disciplinado y la correcci&#243;n de los cuerpos y las mentes para el abandono u olvido de la Romanipen/Gitanidad (solo posible mediante la eliminaci&#243;n de los cuerpos, el borrado de la herida colonial y las memorias situadas). Y as&#237; hasta completar una serie de violencias extremas que ten&#237;an como motivaci&#243;n erradicar definitivamente al Pueblo y la Cultura Gitana. De tal magnitud fue la empresa, que el marqu&#233;s de la Ensenada, sus colaboradores y Felipe VI mantuvieron en el m&#225;s estricto secreto los detalles del genocidio, solo conocido por los jefes de las guarniciones militares que se encargar&#237;an del apresamiento simult&#225;neo en todo el territorio (<xref ref-type="bibr" rid="B18">G&#243;mez, 1993</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B33">Mart&#237;nez, 2014</xref>). El 30 y el 31 de Julio de 1749 da comienzo la Gran Redada. Seg&#250;n los datos aportados por G&#243;mez (<xref ref-type="bibr" rid="B18">1993</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B19">2010</xref>) y Mart&#237;nez (<xref ref-type="bibr" rid="B33">2014</xref>), de 9.000 a 12.000 gitanos y gitanas ser&#225;n capturadas, separados y despose&#237;das de sus pocos bienes materiales para costear parte del genocidio. Las mujeres y menores de 12 a&#241;os son confinadas a las denominadas &#8216;casas de trabajo&#8217;, en Denia, en M&#225;laga, en Valencia, en Zaragoza. Los hombres mayores de 12 a&#241;os son trasladados a los arsenales de la marina en C&#225;diz, Cartagena y el Ferrol. Arsenales y casa de trabajo son eufemismos de f&#225;bricas de y para la muerte; son lugares pensados por el sistema de sexo-g&#233;nero de la &#233;poca, cuyos criterios de divisi&#243;n sexual se sustentan en representaciones naturalizadas/esencializadas de los cuerpos suponiendo unas capacidades, unas actitudes y aptitudes morales, f&#237;sicas y laborales; son recintos donde los cuerpos gitanos son menos que humanos; son lugares donde se consiente la esclavitud infantil; entornos de muerte donde los cuerpos gitanos son objetualizados, son tomados como recursos-fuerza con un expl&#237;cito sentido degradante, racista, patriarcal y deshumanizador. La deshumanizaci&#243;n es consustancial a todo recurso para el capitalismo, el racismo y la sexuaci&#243;n de los cuerpos, en el siglo XVIII y ahora. Son pilares del antigitanismo y sus manifestaciones de esclavitud, genocidio y epistemicidio.</p>
<p>En todo caso, est&#225; pendiente por saber cu&#225;ntas gitanas y gitanos perecieron en este proceso terrible, o de aproximarnos a la p&#233;rdida cualitativa de elementos ontol&#243;gico-culturales e identitarios, o de las re-significaciones producidas en las relaciones y en las sociabilidades familiares e inter-familiares en este periodo, o de las genealog&#237;as y familias gitanas que se perdieron u ocultaron con los censos y en los procesos de castellanizaci&#243;n de los nombres y apellidos, o en las continuas prohibiciones para nombrarnos a nosotros mismos ni ser nombrados por otros con el nombre de Gitano, con la expl&#237;cita y continuada intenci&#243;n de eliminar(-nos) cualquier rastro de singularidad. No obstante, lo que si es constatable es que las resistencias y las re-existencias de nuestras antepasadas son consistentes en nuestros cuerpos, voces, auto-representaciones y enunciaciones. Son m&#250;ltiples los ejemplos de la resistencia gitana, sobre todo de las Kal&#237;s (<xref ref-type="bibr" rid="B18">G&#243;mez, 1993</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B19">2010</xref>), para impedir la efectividad total del exterminio dise&#241;ado en la Gran Redada. Unido a las continuos intentos y logros de fuga protagonizados por las gitanas para el re-encuentro familiar, ellas proceden a la solicitud de m&#250;ltiples reclamaciones en las Cortes para la liberaci&#243;n de gitanos apresados, se declaran en huelgas permanentes para no realizar los trabajos forzados, se niegan a obedecer lo que se les ordena y fuerza con el castigo f&#237;sico de los latigazos y los golpes, refuerzan la protecci&#243;n de los menores, mantienen y procuran la salvaguarda y continuidad de la identidad familiar, ontol&#243;gico-cultural, epist&#233;mica y f&#237;sica. &#8216;La extraordinaria resistencia cali&#769; al genocidio/epistemicidio&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Fern&#225;ndez-Garc&#233;s, 2016: 246</xref>) perpetrado desde 1499 hasta hoy, y con especial significado por las violencias sufridas en el periodo de la Gran Redada, es un asunto pendiente todav&#237;a de tratar en profundidad, en re-conocimiento, en justicia y en reparaci&#243;n. &#161;Gracias a ellas, somos, sentimos y estamos aqu&#237;! Unido a las resistencias gitanas, las imposibilidades t&#233;cnicas, la falta de contingente humano y material para el control total de las familias, la desarticulaci&#243;n del territorio y la descoordinaci&#243;n entre las instituciones de poder, as&#237; como de la indefinici&#243;n de &#8216;lo gitano&#8217; y el desconocimiento de &#8216;los gitanos&#8217;, impidieron la consecuci&#243;n del exterminio completo. Ante esta imposibilidad, reiteramos que presentada en ocasiones como lavado de conciencia nacional, el 6 de junio de 1763 Carlos III firma la liberaci&#243;n de los y las gitanas que segu&#237;an presas por motivo de la Gran Redada. No obstante, sabemos por las investigaciones y publicaciones de Antonio G&#243;mez-Alfaro (<xref ref-type="bibr" rid="B18">1993</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B19">2010</xref>), que hasta 1782 (34 a&#241;os despu&#233;s del inicio del genocidio) todav&#237;a quedaban gitanos presos en los arsenales de C&#225;diz y El Ferrol.</p>
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<title>A partir de 1783 y hasta 1978, &#161;Camelamos Naquerar!</title>
<p>Que no fuera posible la extinci&#243;n del Pueblo y la Cultura Gitana no implic&#243; el comienzo de un proceso de re-conocimiento, reparaci&#243;n y justicia, sino que por el contrario el antigitanismo se re-significa y enfoca sus esfuerzos no en el exterminio f&#237;sico y s&#237; en el intento de borrado ontol&#243;gico-cultural, nominal, identitario y epist&#233;mico.<xref ref-type="fn" rid="n7">7</xref> Es la pragm&#225;tica de 1783, promulgada por Carlos III, la norma/prohibici&#243;n que se&#241;ala las nuevas/viejas direcciones que tomar&#225; la pol&#237;tica estatal y las mentalidades respecto al Pueblo y la Cultura Gitana, o sobre &#8216;lo gitano&#8217; y &#8216;los gitanos&#8217;, vigente hasta 1878. Se iniciaba as&#237; un &#8216;segundo proceso legislativo antigitano destinado esta vez a asimilar y a prohibir cualquier menci&#243;n a los mismos&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Jim&#233;nez, Fern&#225;ndez-Garc&#233;s y Motos, 2009: 71</xref>). Si comenzamos por el t&#237;tulo, se observa sin reparos la motivaci&#243;n que recorre todo el documento: <italic>Pragm&#225;tica-Sanci&#243;n en fuerza de Ley en que se dan Nuevas Reglas para contener y castigar la vagancia de aquellos de los que hasta aqu&#237; se han conocido con el nombre de Gitanos, &#243; Castellanos nuevos</italic>. Si atendemos a sus enunciados, las concreciones del nuevo/viejo antigitanismo son claros:</p>
<disp-quote>
<p>Declaro que los que llaman y se dicen Gitanos, no lo son por origen ni por naturaleza, ni provienen de ra&#237;z infecta alguna. Por tanto mando que ellos y cualquiera de ellos no usen de la lengua, trage y m&#233;todo de vida [&#8230;]. Proh&#237;bo a todos mis Vasallos [&#8230;] que llamen o nombren a los referidos con las voces de Gitano [&#8230;] bajo las penas de los que injurian a otros de palabra (Pragm&#225;tica real, 19 de septiembre de 1783)</p>
</disp-quote>
<p>Junto a estas, vuelven a reiterarse las prohibiciones sobre las pr&#225;cticas del nomadismo y los oficios desempe&#241;ados inter-generacionalmente por los gitanos, caso de la chalaner&#237;a. Adem&#225;s, se reitera el marcado de los cuerpos como forma de represi&#243;n y control, de tal manera que aquel o aquella que incumpl&#237;a estas obligaciones era se&#241;alado en la espalda, a hierro incandescente, con el sello de las armas de Castilla; aquel o aquella que fuera apresado nuevamente y tuviera este signo-estigma, era condenado a la pena de muerte (vigente hasta 1830). Como recoge G&#243;mez-Alfaro (<xref ref-type="bibr" rid="B19">2010: 24</xref>), la motivaci&#243;n de los informes que dieron lugar a esta pragm&#225;tica antigitana est&#225;n m&#225;s que claros, si atendemos al documento que los magistrados de Oviedo trasladan a Carlos III en el mismo 1783, antes de que se promulgue la ley, aquel se&#241;ala: &#8216;descubre en su fondo que su Majestad no quiere exterminar o aniquilar a los llamados gitanos, sino suprimir su nombre y rectificar sus costumbres&#8217;. La persistencias naturalizadas sobre los cuerpos gitanos, en este caso, subrayan en este periodo la prohibici&#243;n de ser, sentir, estar, conocer, expresar y de auto-representarse junto a la gitanidad. Se nos niega la existencia ontol&#243;gico-cultural y epist&#233;mica, hist&#243;rica y ling&#252;&#237;stica, se niega el ejercicio de las pr&#225;cticas, las memorias y las sabidur&#237;as gitanas, es negada la auto-representaci&#243;n corporal, pol&#237;tica y laboral, as&#237; como las formas societarias vern&#225;culas para la reproducci&#243;n f&#237;sica y cultural. El viraje no llega a ser giro, porque el intento de extermino f&#237;sico e identitario es constante desde 1499, la diferencia a partir de ahora es que &#8216;se ahonda en la voluntad de epistemicidio [&#8230;], activando los resortes normativos para conseguir, por un lado, la &#8220;integraci&#243;n&#8221; de los cale&#769;s en la sociedad mayoritaria y, por otro, su desintegraci&#243;n como sujeto colectivo&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Fern&#225;ndez-Garc&#233;s, 2016: 247</xref>).</p>
<p>A partir de aqu&#237;, a&#250;n con las variantes pol&#237;ticas, ideol&#243;gicas, territoriales y econ&#243;micas atravesadas desde finales del siglo XVIII hasta finales del siglo XX, existe y persiste una constante en la relaci&#243;n del saber/poder y de la poblaci&#243;n mayoritaria con el Pueblo Gitano, &#8249;un doble discurso sobre los gitanos&#8250; (<xref ref-type="bibr" rid="B27">Ko&#769;cze&#769; y Ro&#776;vid, 2017: 638</xref>) que, por un lado, niega a la vez que proh&#237;be cualquier referencia o utilizaci&#243;n del t&#233;rmino &#8216;gitano&#8217;, para negar en el fondo cualquier reconocimiento de singularidad ontol&#243;gica-cultural, hist&#243;rica e identitaria, y con ello la posibilidad de existencia y auto-representaci&#243;n como sujetos pol&#237;ticos y de conocimiento. Y por otro, desoye cualquier responsabilidad de violencia enquistada, naturalizada, de largo recorrido, estructural, racista, patriarcal, en todo caso ideol&#243;gica, imposibilitando as&#237;, en primer lugar, el re-conocimiento, la reparaci&#243;n y la justicia y, desde aqu&#237;, la construcci&#243;n de cauces de colaboraci&#243;n y de coparticipaci&#243;n para la igualdad de derechos y oportunidades en el respeto y la celebraci&#243;n de las diferencias y las singularidades. La vigencia de la pragm&#225;tica de 1783 no ser&#225; derogada hasta el C&#243;digo Penal de 1848. Si bien esto implica en el papel una <italic>igualdad jur&#237;dica</italic>, no resulta ser as&#237; ni en los discursos, ni en las representaciones, ni en las pr&#225;cticas que se corresponden con las normativas antigitanas posteriores a 1783. Es el caso, como se&#241;ala nuevamente G&#243;mez-Alfaro (<xref ref-type="bibr" rid="B19">2010: 33</xref>), de la real orden del 29 de julio de 1852, referido a las funciones reglamentarias de la Guardia Civil y, espec&#237;ficamente, a los art&#237;culos recogidos en el reglamento para la vigilancia y el control de los gitanos y las gitanas, vigentes desde 1943 hasta 1978, a&#241;o en el que se derogan oficialmente las leyes antigitanas en el estado espa&#241;ol. No as&#237; el antigitanismo, que adquiere como hemos se&#241;alado nuevas formas con viejas caras a partir de este momento.</p>
<p>Una de estas caras nuevas, que se origina con la inercia de la pragm&#225;tica de 1783 y que llega hasta hoy, es el gitanismo. Como dijimos anteriormente, gitanismo/antigitanismo son el anverso y el reverso del racismo contra el Pueblo y la Cultura Gitana. Consolidado a partir del siglo XIX, su consistencia atraviesa y se mantiene a trav&#233;s del tiempo en las mentalidades gadje y en los discursos y pr&#225;cticas del saber/poder, seg&#250;n los procesos hist&#243;ricos que acontecen a la conformaci&#243;n identitaria-territorial-administrativa actual del estado-naci&#243;n; en este caso, anclado en la concepci&#243;n identitaria-nacional decimon&#243;nica, una naci&#243;n-un territorio-una lengua-una cultura-una identidad. Aspecto este &#250;ltimo, el identitario-nacional que, &#161;desde el siglo XIX y hasta ahora!, bajo los paradigmas del romanticismo, el orientalismo y el nacional-catolicismo-flamenquismo, recurre a la representaci&#243;n de &#8216;lo gitano&#8217; como baluarte o guardi&#225;n de los valores de la <italic>hispanidad</italic>, de cara a marcar las diferencias de las representaciones de &#8216;lo espa&#241;ol&#8217; y &#8216;lo gitano&#8217; como hecho diferencial respecto a otros estados-naci&#243;n europeos. En este caso, romanticismo, orientalismo y nacional-flamenquismo, suponen las nuevas formas <italic>depuradas</italic> de antigitanismo, el gitanismo, que representa &#8216;lo gitano&#8217; como lo puro, lo que permanece, lo que es inalterable en la identidad cultural del estado-naci&#243;n. El gitanismo es tambi&#233;n concreci&#243;n del patriarcado y del sistema de sexo-g&#233;nero arrojado contra las mujeres gitanas a partir del siglo XIX, representadas como la otredad sexuada m&#225;s radical. El gitanismo es tambi&#233;n concreci&#243;n del capitalismo decimon&#243;nico y del neoliberalismo global, que a la vez que expropia e intenta imitar las originalidades y las creatividades del Pueblo y la Cultura Roma, las blanquea, las deslocaliza y las desidentifica de sus lugares de enunciaci&#243;n para su capitalizaci&#243;n y sobre-explotaci&#243;n como recurso econ&#243;mico para el capital. Por tanto, el gitanismo es ideolog&#237;a, representaciones, discursos y pr&#225;cticas que concretan la colonizaci&#243;n y la colonialidad de los cuerpos, del saber, del ser y del sentir. El gitanismo es una forma oculta de clasificaci&#243;n racial y sexual, de racializaci&#243;n y sexuaci&#243;n de los cuerpos, las pr&#225;cticas y los saberes gitanos.</p>
<p>Aunque el gitanismo se disfrace de buenismo y falso re-conocimiento, que no suele ser m&#225;s que proyecciones de lo que cree saber y refleja el gadje de forma err&#243;nea sobre los y las gitanas, no hay violencia ontol&#243;gica-cultural m&#225;s cruel, depurada no, cruel s&#237;, en todo caso, re-significada para un nuevo intento de normalizaci&#243;n, de asimilaci&#243;n, de adaptaci&#243;n, de inclusi&#243;n; es decir, de borrado de la memoria, de la identidad, de la auto-representaci&#243;n, de las genealog&#237;as, del legado patrimonial inmaterial transmitido inter-familiarmente. Antigitanismo/Gitanismo fluyen ahora entre la sobre-representaci&#243;n de &#8216;lo gitano&#8217; y la negaci&#243;n de auto-representaci&#243;n y existencia de &#8216;los gitanos&#8217;, del Pueblo y la Cultura Gitana. Y esto no es nuevo, el gitanismo/antigitanismo es un necesitado del estado-naci&#243;n moderno espa&#241;ol, que ancla en los inicios de su conformaci&#243;n como tal a partir del siglo XV, para proyectarse a s&#237; mismo y, a su vez, para construir las ficciones, la racializaci&#243;n y la sexuaci&#243;n que soportan y reproducen las violencias, las negaciones, los borrados, los estereotipos, las folclorizaciones y las cosificaciones sobre lo que es ser, sentir y estar junto a la Romanipen. En ning&#250;n caso, como decimos, estas sobre-representaciones o negaciones representan a la Romanipen/Gitanidad ni a los y a las gitanas, menos a&#250;n pueden asomarse a nuestra ontolog&#237;a, genealog&#237;as, Historia(-s) y epistemolog&#237;a. Antigitanismo/Gitanismo se&#241;ala que la concreci&#243;n diferencial del estado-naci&#243;n espa&#241;ol necesit&#243; hist&#243;rica, pol&#237;tica y econ&#243;micamente de las familias gitanas y sus especificidades culturales para reafirmar los distintos criterios hegem&#243;nicos que atraviesan las distintas Espa&#241;as; hoy resignificadas en las pol&#237;ticas coloniales con el eufemismo de patrimonializaci&#243;n cultural (<xref ref-type="bibr" rid="B40">Peri&#225;&#241;ez-Bola&#241;o, 2019a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B41">2019b</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B42">2021</xref>). El gitanismo se configura como un mecanismo de ocultaci&#243;n necesario para la reafirmaci&#243;n del estado-naci&#243;n, del capitalismo y del patriarcado en sus concreciones locales. La ideolog&#237;a del gitanismo configura en la actualidad una de las proyecciones m&#225;s <italic>digeribles</italic> del antigitanismo.</p>
<sec>
<title>&#161;Camelamos Naquerar!</title>
<p>Est&#225;bamos en 1978 y todav&#237;a quedaban normativas espec&#237;ficas antigitanas. Concretamente, como ya apuntamos, el reglamento de 1852 de la Guardia Civil y su posterior actualizaci&#243;n en 1943 conten&#237;an tres art&#237;culos que estar&#225;n vigentes hasta la llegada de la democracia espa&#241;ola en 1978. Estos enunciados expresaban lo siguiente:</p>
<disp-quote>
<p>Art&#237;culo 4.&#176; Se vigilar&#225; escrupulosamente a los gitanos, cuidando mucho de reconocer todos los documentos que tengan, confrontar sus se&#241;as particulares, observar sus trajes, averiguar su modo de vivir y cuanto conduzca a formar una idea exacta de sus movimientos y ocupaciones, indagando el punto a que se dirigen en sus viajes y el objeto de ellos. Art&#237;culo 5.&#176; Como esta clase de gente no tiene por lo general residencia fija, se traslada con mucha frecuencia de un punto a otro en que sean desconocidos, conviene tomar de ellos todas las noticias necesarias para impedir que cometan robos de caballer&#237;as o de otra especie. Art&#237;culo 6.&#176; Est&#225; mandado que los gitanos y chalanes lleven, a m&#225;s de la c&#233;lula personal, la patente de Hacienda que los autorice para ejercer la industria de tratantes en caballer&#237;as. Por cada una de &#233;stas llevar&#225;n una gu&#237;a con la clase, procedencia, edad, hierro y se&#241;as, la cual se entregar&#225; al comprador. Las anotaciones que en este documento se hagan por cambios y ventas ser&#225;n autorizadas por los alcaldes de los pueblos o por un inspector de orden p&#250;blico en las capitales, y para el ganado mular, por los veterinarios municipales. Los que no vayan provistos de estos documentos o que de su examen o comprobaci&#243;n resulte que no est&#225; en regla, ser&#225;n detenidos por la Guardia Civil y puestos a disposici&#243;n de la autoridad competente como infractores de la ley (<xref ref-type="bibr" rid="B19">G&#243;mez, 2010</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Nuevamente tuvo que ser la resistencia y la re-existencia gitana de nuestros y nuestras mayores quienes impulsaran no solo la derogaci&#243;n de estos art&#237;culos, sino que, al mismo tiempo, muchos y muchas de ellas (no podemos nombrarlas a todas por la extensi&#243;n de los y las protagonistas) originaron y consolidaron un incipiente movimiento asociativo roman&#237;/gitano estatal e internacional (recuerden el I Congreso Internacional Roman&#237; de 1971 y los sucesivos recogidos en el prefacio). Ellos y ellas dieron y asentaron los primeros pasos para la militancia pol&#237;tica, cultural, acad&#233;mica y social, fusionada a la auto-representaci&#243;n ontol&#243;gico-cultural, hist&#243;rica, ling&#252;&#237;stica, epist&#233;mica e hist&#243;rica. Son vanguardia y referencia por enfrentar las barreras y las dificultades que todav&#237;a hoy nos encontramos para que se re-conozca nuestra existencia y recorridos como sujetos de saber, y junto a nuestras memorias y sabidur&#237;as en los entornos acad&#233;micos (todav&#237;a escasa antes y ahora). Estos y estas representantes gitanos y gitanas hab&#237;an rastreado la huella y la memoria, ofrecieron y contin&#250;an transmitiendo sus conocimientos, sus experiencias y sus cuidados para comenzar a conformar y curar la cicatriz.</p>
<p>Si nos ce&#241;imos a la erradicaci&#243;n de los art&#237;culos anteriores, traemos dos ejemplos conscientes y consistentes en la memoria presente de los gitanos y las gitanas en Espa&#241;a. El primero, est&#225; protagonizado por el primer gitano Doctor y profesor universitario, dramaturgo, ensayista y poeta, el T&#237;o Jos&#233; Heredia-Maya, que como re-existencia para re(-i-)vindicar la derogaci&#243;n de los enunciados antigitanos anteriores compone en 1976 la obra de teatro &#8216;Camelamos Naquerar&#8217;, articulada en su formato por la epistemolog&#237;a del cante-gitano (<xref ref-type="bibr" rid="B40">Peri&#225;&#241;ez-Bola&#241;o, 2019a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B42">2021</xref>), una composici&#243;n que se&#241;ala la creatividad y originalidad del Pueblo y la Cultura Gitana, de sus resistencias y re-existencias durante casi 600 a&#241;os, un patrimonio legado que se&#241;ala tanto las marcas de las violencias coloniales como las posibilidades y la existencia ontol&#243;gica-cultural, identitaria, epistemol&#243;gica e hist&#243;rica del Pueblo y la Cultura Gitana en el estado espa&#241;ol, del Pueblo y la Cultura Roma junto al mundo. Todav&#237;a quedaban dos a&#241;os para la llegada de la democracia, sin embargo, ya no pod&#237;amos m&#225;s; en todo el estado espa&#241;ol pudo escucharse, &#8216;&#161;desde una vejaci&#243;n de siglos, grito!&#8250; (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Heredia-Maya, 2013</xref>). El segundo ejemplo supone la continuaci&#243;n de la conciencia ampliada de &#161;Camelamos Naquerar!, ya iniciado el periodo democr&#225;tico en 1978. En este caso, el T&#237;o Juan de Dios Ram&#237;rez Heredia, primer diputado gitano en el Parlamento espa&#241;ol, y representante en el I Congreso Internacional Roman&#237; de 1978, el 7 de junio de ese mismo a&#241;o presenta en el Congreso una Proposici&#243;n No de Ley para la supresi&#243;n de los &#250;ltimos art&#237;culos antigitanos que a&#250;n quedaban vigentes. En 1978, el Gobierno espa&#241;ol las deroga, finalizando oficialmente as&#237; casi 600 a&#241;os de leyes antigitanas.</p>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>Transiciones. En memoria-presente, junto a nuestros lugares de enunciaci&#243;n</title>
<p>Pregunta Isaac Motos (<xref ref-type="bibr" rid="B37">2009: 59</xref>), &#8216;&#191;Es posible que una pr&#225;ctica jur&#237;dica que se desarrolla en Espan&#771;a durante 479 an&#771;os desaparezca sin dejar rastro?&#8217;, &#191;es posible que la finalizaci&#243;n oficial del antigitanismo en 1978 se corresponda con la realidad de los discursos, de las pr&#225;cticas, de las representaciones, de la violencia y el odio que sigue arroj&#225;ndose contra los cuerpos, los saberes y las pr&#225;cticas roman&#237;es/gitanas en el mundo? &#161;No!, contestar&#237;amos, ya que una cuesti&#243;n es el intento de borrado o de ocultaci&#243;n/negaci&#243;n de la genealog&#237;a y las trayectorias de las pol&#237;ticas y normativas antigitanas, y otra muy diferente es borrar o restituir la huella colonial de las mentalidades colonizadas, o las nuevas formas re-significadas de violencia, opresi&#243;n o intento de eliminado f&#237;sico, ontol&#243;gico-cultural, identitario e hist&#243;rico. En este sentido, hemos se&#241;alado, o rastreado si lo prefieren, que existe una herencia hist&#243;rica e ideol&#243;gica en las representaciones, los discursos y las pr&#225;cticas del antigitanismo, de la huella colonial Roman&#237;/Gitana, que es persistente, admitida y reproducida en la actualidad. Sigue existiendo y reproduci&#233;ndose en los discursos, representaciones y pr&#225;cticas hegem&#243;nicas la negaci&#243;n o la minusvaloraci&#243;n, el desconocimiento y/o el intento de borrado y ocultaci&#243;n de nuestras creatividades y originalidades epist&#233;micas, gnoseol&#243;gicas y aesth&#233;sicas; sigue existiendo la violencia estructural, racista y patriarcal del estado-naci&#243;n y el capitalismo neoliberal arrojados sobre nuestros cuerpos y saberes, sobre el Pueblo Gitano; siguen produci&#233;ndose asesinatos continuados sin admitir ni resolver; est&#225;n normalizadas las escuelas y los barrios gueto; sigue produci&#233;ndose la esterilizaci&#243;n de las mujeres roman&#237;es en distintos estados europeos; tras casi 600 a&#241;os, contin&#250;a el silencio del sistema educativo estatal y sus manuales de historia; la falta de oportunidades reales de co-participaci&#243;n en cualquier dimensi&#243;n de la vida social, cultural, pol&#237;tica, econ&#243;mica y educativa, agravado en el caso de las mujeres gitanas; sigue siendo persistente la desidentificaci&#243;n cultural de los saberes, las creatividades y los cuerpos gitanos para la explotaci&#243;n como recurso para el capital; as&#237; como siguen presentes los discursos y las representaciones, la ideolog&#237;a del gitanismo/antigitanismo en forma de cosificaciones, estereotipos y estigmas que son reminiscencias del romanticismo, del orientalismo y del nacional-flamenquismo, ahora edulcoradas, blanqueadas, objetualizadas y capitalizadas por el multiculturalismo global/local, e incluso por distintas narrativas y pr&#225;cticas (auto-)denominadas descolonizadoras. Estas y otras opresiones hegem&#243;nicas y hegemonizantes, imposibles de enumerar todas por su amplitud y el dolor que provocan, siguen siendo constantes aqu&#237; y all&#225;, re-significadas y constantes seg&#250;n las caracter&#237;sticas que han ido recogiendo las voces roman&#237;es/gitanas durante este di&#225;logo iniciado por nuestros antepasados, mayores y familias para la salvaguarda, la transmisi&#243;n, el aprendizaje, el re-conocimiento, la auto-representaci&#243;n, la resistencia y la re-existencia de nuestras memorias y genealog&#237;as presentes, de nuestros saberes vern&#225;culos e identidades culturales. El rastreo de la huella y nuestros anclajes est&#225;n implicados en las emergencias de auto-representaci&#243;n y emancipaci&#243;n del Pueblo Roma/Gitano y sus pluralidades, en la re-construcci&#243;n de la cicatriz, en las emergencias de las re-significaciones, de la recuperaci&#243;n de las memorias y de las sabidur&#237;as vern&#225;culas, del re-conocimiento intracultural y sus posibilidades para el contacto y encuentro intercultural-pluriversal, de la reparaci&#243;n y la justicia junto a nuestros lugares de enunciaci&#243;n, en el con-vivir re-conociendo y respetando las diferencias para confrontar las homogeneizaciones y las violencias moderno-coloniales que persisten con nuevos formatos y narrativas que nos afectan en la cotidianidad de nuestras vidas diarias; al igual que a otros grupos, Pueblos y naciones racializadas por la modernidad(-pos). Son estos, entre otros, algunos de los pilares y de los anclajes que re-conocen nuestros retos y posibilidades presentes para hacer memoria y re-construir mundos. &#161;Opre Roma!</p>
</sec>
</body>
<back>
<fn-group>
<fn id="n1"><p>Para consultar de forma extendida los Congresos celebrados por la Uni&#243;n Internacional Roman&#237; (URI) desde 1978 hasta 2020, as&#237; como los consensos alcanzados, en: <italic><ext-link ext-link-type="uri" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="https://iromaniunion.org/index.php/en/about-us/congresses.html">https://iromaniunion.org/index.php/en/about-us/congresses.html</ext-link></italic> [&#218;ltimo acceso: 7 Julio 2020].</p></fn>
<fn id="n2"><p>Pueden encontrarse m&#250;ltiples referencias en relaci&#243;n al gitanismo a partir del siglo 19, en este caso, ligadas al orientalismo y al nacional-flamenquismo, a la literatura de los viajeros rom&#225;nticos, as&#237; como a las producciones de los folklorismos nacionalistas y regionalistas decimon&#243;nicos. Ver, George Borrow [1841] (2007) y Francisco de Sales-Mayo [1870] (2008).</p></fn>
<fn id="n3"><p>Es interesante la reflexi&#243;n que realiza Mar&#237;a Lugones (<xref ref-type="bibr" rid="B30">2008: 80</xref>), al re-significar el t&#233;rmino &#8216;fusi&#243;n&#8217; para re-pensar las categor&#237;as de interseccionalidad, articulaci&#243;n, interconexi&#243;n o intersecci&#243;n del sistema moderno/colonial de sexo-g&#233;nero-sexualidad, &#8216;t&#233;rminos que presuponen la separaci&#243;n cuando lo que se esta&#769; tratando de expresar es precisamente la inseparabilidad, la fusi&#243;n.&#8217;</p></fn>
<fn id="n4"><p>Aunque extensa, la siguiente relaci&#243;n de fechas corresponden a normativas expl&#237;citamente antigitanas, lo que puede darnos una idea de las opresiones y de las resistencias, en uno y otro caso, y eso que &#250;nicamente refieren, como se&#241;ala Isaac Motos (<xref ref-type="bibr" rid="B37">2009: 60&#8211;61</xref>), a las dictaminadas por las Cortes de Castilla: 1499, Madrid; 1525, Toledo; 1534, Madrid; 1539, Toledo; 1542 y 1560, Toledo; 1566 y 1586, Madrid; 1611 y 1619, Bel&#233;n de Portugal; 1633, 1673, 1693, 1695, 1699, 1705, 1708, 1717, 1726, 1727, 1731, 1738, 1745, 1746 y 1749, en Madrid.</p></fn>
<fn id="n5"><p>Antonio G&#243;mez-Alfaro (<xref ref-type="bibr" rid="B19">2010: 38</xref>) recoge los siguientes desempe&#241;os laborales seg&#250;n las sucesivas pragm&#225;ticas y censos hasta 1783, en el caso de las gitanas, &#8216;corredoras de ropas y alhajas, fabricantes de cestos y canastas, lavanderas y costureras, mondongueras, bu&#241;oleras [&#8230;]&#8217;, en el caso de los gitanos, &#8216;alba&#241;iles, carpinteros, panaderos, tenderos y quinquilleros, zapateros y alpargateros, aguadores, arrieros, herreros y cerrajeros, marineros, mu&#769;sicos, carniceros, toreros, chalanes y esquiladores [&#8230;]&#8217;.</p></fn>
<fn id="n6"><p>&#161;Matadlo, que es gitano!</p></fn>
<fn id="n7"><p>&#8216;Queremos hablar&#8217; (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Heredia-Maya, 2013</xref>).</p></fn>
</fn-group>
<ack>
<title>Agradecimientos</title>
<p>A las coordinadoras de este n&#250;mero, la Dra. Larisa P&#233;rez Flores y Paula Clemente Vega. Mi agradecimiento a los coordinadores de la revista y a los evaluadores.</p>
</ack>
<sec>
<title>Conflicto de intereses</title>
<p>El autor no tiene conflicto de intereses que declarar.</p>
</sec>
<ref-list>
<title>Referencias</title>
<ref id="B1"><label>1</label><mixed-citation publication-type="book"><string-name><surname>Alb&#225;n-Achinte</surname>, <given-names>A</given-names></string-name> <year>2012</year> <chapter-title>Est&#233;ticas de la re-existencia: &#191;lo pol&#237;tico del arte?</chapter-title> En: <string-name><surname>Mignolo</surname>, <given-names>Walter</given-names></string-name> y <string-name><surname>G&#243;mez</surname>, <given-names>Pedro Pablo</given-names></string-name> (eds.), <source>Est&#233;ticas y opci&#243;n decolonial</source>. <publisher-loc>Bogot&#225;</publisher-loc>: <publisher-name>Universidad Distrital Francisco Jos&#233; de Caldas</publisher-name>, pp. <fpage>281</fpage>&#8211;<lpage>295</lpage>.</mixed-citation></ref>
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<ref id="B3"><label>3</label><mixed-citation publication-type="journal"><string-name><surname>Beltr&#225;n</surname>, <given-names>G</given-names></string-name> y <string-name><surname>Restrepo</surname>, <given-names>S</given-names></string-name> <year>2015</year> <article-title>Doris Salcedo: Creadora de Memoria</article-title>. <source>N&#243;madas</source>, <volume>42</volume>(<issue>1</issue>): <fpage>185</fpage>&#8211;<lpage>193</lpage>.</mixed-citation></ref>
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